sábado 19 de abril de 2008

2012: Iniciación (Vacío)

“No sabemos cuántos son ni qué planean. Las últimas líneas telefónicas han caído, en este preciso instante… lo que pase de ahora en adelante ya no puede ser informado… les recomendamos no salir de sus casas y guardar la calma… muchas gracias por sintonizar…y…y… ¡Que Dios nos proteja en estos momentos…!”

Con esas palabras estaba terminando la transmisión de las noticias en canal nacional. El locutor se echó a llorar y se retiró rápidamente del set. La silla de presentación estaba ahora vacía, en la televisión sólo se oían voces del estudio intentando calmarse los unos a los otros. Ni siquiera apagaron las cámaras.
Soren estaba abrazando a Natalia fuertemente con ambos brazos. Estaban con sus rostros fijos a la televisión de la esquina superior derecha del salón donde se encontraban ellos dos y unas veinte almas jóvenes más. Las luces estaban prendidas, los pasadizos vacíos, iluminados pobremente y callados: como si la noche se hubiera tragado señal de vida alguna ese día…

-Soren, por favor, ¡dime que no es cierto!...- susurraba en llantos una desesperada Natalia que se aferraba más al ancho cuerpo de Soren quien sólo se limitó a responder con una caricia…

Los otros veinte jóvenes comenzaron a rondar por todo el salón y a sentarse sobre las mesas del aula pensando en qué demonios hacer y; mientras lo hacían, lloraban…

Soren levantó la cabeza sin soltar a Natalia, miró el set de luces navideñas que colgaban del dintel de la puerta de entrada al salón de clases y los hechos que sucedieron vinieron a su cabeza cual balas de recuerdos…
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Por la avenida principal de la universidad iba caminando Soren: un joven de dieciocho años; alto, moreno, corpulento y de corto cabello negro. Ojos negros jalados y una nariz ligeramente aguileña eran rasgos característicos de su rostro. Vestía una casaca de cuero negra a la medida, pantalones marrones y zapatillas planas negras.
Era molestado en broma por su mejor amigo, quien caminaba a su costado derecho. Este era de la misma edad, también alto, de pelo largo y marrón.

Era una tranquila mañana nublada de invierno. Ambos iban empujándose y riéndose exageradamente.

-¡Maldita sea, Héctor, no fastidies!
-Jaja, Soren, tú sabes que nunca estarás con una chica como ella…tú eres un marciano.
-En eso te equivocas, mi estimado Héctor…vas a ver….
-¿Ya pensaste en qué le vas a regalar por navidad?... acuérdate que es en cinco días…las tiendas están repletas…- dijo Héctor, cambiando el tema.
-¡Ya tengo su regalo! – afirmó un altanero y malicioso Soren.
-Jajá, estás obsesionado, broder, no te emociones tanto. Lo digo por tu bien.

Soren no acostumbraba a ver el rostro de preocupación de Héctor…iba en serio… se sintió incómodo.

-Vamos más rápido o haremos mucha cola para recoger los exámenes.

Ambos aceleraron el paso y llegaron a la facultad, a la ventanilla: donde entregaban las prácticas. Era una ventanilla parecida a las del banco: incluyendo un televisor para llamar por turnos en caso de que la cola sea muy extensa. Estaba al aire libre, a vista de toda la facultad. Esta última era una construcción bien hecha y moderna de tres pisos con una rotonda central, pasadizos anchos, con sombra y jardines distribuidos dentro y en los alrededores de esa parte del campus.

Había, extrañamente, una multitud de gente mirando al televisor grande que se encontraba suspendido en lo alto de la pared.

-¿Tantas personas inscritas en Estadística?- interrogó Héctor sorprendido.
-Ni idea… tendremos que ir a checar…- respondió Soren ya aburrido de pensar que tendrá que pasarse toda la tarde esperando su examen.

Se trataba de algo totalmente diferente. Estaba puesto en el canal de noticias matutinas. Todo el mundo mirando y escuchando atentamente al ya veterano conductor del programa informativo –pues había presentando las noticias desde que Soren era pequeño.

-¿Qué ha pasado?- empezó a preguntar Héctor de manera curiosa mientras impedía escuchar a los demás y luego se escuchó un inmenso “¡Shhh!” proveniente de la multitud extrañada que lo calló.

Soren, por otro lado, decidió escabullirse entre la gente para llegar lo más cerca del televisor posible… comenzó a escuchar:

“Bueno, amigos, parece que la tormenta eléctrica de anoche en el desierto del sur no ha sido lo más raro de todo esto. Nuestros corresponsales en la zona nos confirman que también han desaparecido en la arena y sin dejar rastro las míticas y muy conocidas Líneas de Nazca.
Siendo el viernes veintiuno de diciembre del 2012: nuestro país ha sufrido una la más grande pérdida de su cultura ancestral.
Este no sólo es un hecho lamentable; sino también es histórico y hoy, su canal, le mantendrá informado segundo a segundo…”


El título de Líneas de Nazca desaparecidas y la frase tormenta eléctrica estaban en boca de todos los presentes. Soren estaba pasmado…

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