Era el momento más hermoso del atardecer. Helios se despedía del mundo de los hombres ante un espejo de olas. Dos hermanos estaban en la playa; el sonido de un pacífico mar era tranquilizante. El suave aroma del mismo hacían de aquella tarde la mejor de las tardes…a Faren no le importaban las circunstancias.
-¡Maldita sea, Faren!- gritaba desesperadamente un niño de trece mientras comenzaba a llorar- ¡todavía podemos escapar!
Faren se acercó a su hermano, se arrodilló a su estatura y puso su mano derecha sobre sus cabellos negros y desordenados. Sonrió.
-¡Intentaré razonar con las diosas…no puede ser tan malo…!- intentó contener una lágrima- ¡…no puedo ser egoísta… no es lo que nuestro padre nos enseñó… el niño de este hombre ha sufrido mucho…y me imagino cuántos más!- señaló Faren el cuerpo inconsciente del mendigo en la arena y a su bebé acurrucado en su pecho. Estaban dormidos…ambos…
-Pero…
-¡Lo siento, Depulsor, pero mi decisión está hecha…!- interrumpió de manera brusca pero tranquila, Faren, mientras se levantaba sin soltar la cabeza de Depulsor.-Siempre te has quejado de lo grande que eres para cuidarte solito, ¿verdad?... es tiempo…
Faren se volteó y miró hacia la ciudad.
-Depulsor, lleva al mendigo y a su hijo a la guarida…déjales algo de comida y vete…si es posible, lejos de esta isla…no sabemos qué podrá pasarme…-dijo cuando la voz se le quebraba: sabía que no iba a ser nada bueno.
Depulsor se secó unas lágrimas con su brazo derecho:
-Es simple, Faren, dejaste al mendigo inconsciente… así corra a la guardia más cercana, si comenzamos ahora…estaremos lo suficientemente lejos…
-¡Depulsor, haz lo que te digo…es más difícil perseguir a uno que perseguir a dos…!- interrumpió nuevamente.
Dio unos pasos hacia adelante…y se echó a correr…dejando así solo al liberador…
…
El cuarto apestaba a pescado podrido. El suelo húmedo, helado y rocoso hacía de dormir algo totalmente indeseable en momentos en los cuales una distracción era lo que se necesitaba.
Acurrucado en una esquina, estaba Faren, con sus ropas tan destrozadas como su piel luego de las torturas.
Escuchó que los hierros de su celda sonaron; y detrás de los mismos, una de las diosas encapuchadas estaba abriéndola.
La voz gastada, el cuerpo alto…era Láquesis…
Faren no tardó en reaccionar en un intento de parecer poco afectado; pero tenía miedo y se le quebró la voz:
-¿Vienes a seguir torturándome…La…Láquesis?...Sabes que nunca te diré dónde está Depulsor.-su voz era temblorosa y quebradiza.
Las rejas se deslizaron y dejaron la entrada libre a Láquesis. Entró flotando, como un fantasma. Se dirigió hacia Faren, quien estaba arrodillado por el cansancio, levantó su mano y la bajó bruscamente. Le iba a dar una bofetada…Faren cerró los ojos mientras esperaba el golpe…
Sólo se sentía un aire gélido que rozaba su mejilla derecha, un aire constante que se concentraba en un área. Cuando Faren abrió ligeramente un ojo pudo ver que se trataba de la mano derecha de Láquesis apoyada en su rosto de manera amigable.
La diosa estaba arrodillada frente a él. Abrió entonces, Faren, su otro ojo. Intentó percibir el rosto de Láquesis, el rostro de una diosa; sin embargo, todavía era protegido por la caperuza negra y la sombría celda.
-¡Tu hermano, querido Faren, será capturado…como sea!-dijo sin mucho problema Láquesis.
-¡Si no han podido capturar a dos forajidos en una isla en trece años…menos capturarán a uno!-aumentando su nivel de seguridad-¡Qué estupidez...!- y esquivó con la mirada a la deidad.
Una leve risa malévola y de “todo va de acuerdo al plan” invadió el silencioso cuarto…provenía de Láquesis. Continuó hablando con una convicción envidiable…
-¡La isla ha sido castigada: desastres, plagas, epidemias…!- dejó de sostener amigablemente el todavía esquivo rostro de Faren. Ahora iba en serio…-¿nunca te preguntaste…por qué castigamos a tu pueblo?
Él conocía la respuesta…era simple:
-Para que el pueblo pague por el pecado de nuestro padre…-respondió con ironía.- ¿inteligente verdad?
-¡Ahh…pero va más allá de eso, Faren…! Verás: Cloto no ha estado bien estos años; tu padre hizo nacer en ella el miedo a los humanos…con una estúpida e insulsa guadaña.
Faren abrió más los ojos… se le pasó por la mente algo terrible que pudieron hacer las diosas… Láquesis continuó:
-Ella dejó de hilar; pero los humanos continuaron naciendo…estos monstruos hacían que los demás quiebren su vínculo con sus respectivas hebras.
Se dio, entonces, cuenta de algo totalmente importante y horripilante. El miedo invadió su cuerpo como nunca se lo imaginó posible:era una sensación terrible y nauseabunda…
-¡No…ustedes no han podido haberlo hecho…!-gritó mientras sacaba la mano de Láquesis de su rostro y se arrinconaba en una esquina.
-Átropos accedió a efectuar mi plan. Todavía quedaban humanos que no habían roto su vínculo con sus respectivos destinos; entonces…
-¡Decidieron matarlos en masa!- gritó Faren escandalosamente mientras lloraba- ¿Cómo han podido hacer eso? ¡Se supone que deben proteger el destino de los humanos; no matarlos… las maldigo…!
-¡A callar, humano!- Láquesis interrumpió y su voz se escuchó como un trueno.
Su mano derecha se aproximó al rostro de un paralizado Faren. Cuando llegó la puso entre su frente y sus ojos…
-¿Crees que es por capricho de las diosas? ¡Tuvimos que matarlos en masa para que aquellos monstruos tengan más probabilidad de morir en constantes catástrofes a gran escala…y si los culpábamos a ustedes…el pueblo los odiaría…y los perseguiría…tarde o temprano alguien iba a caer…!- se rió un poco- Arkanis lo supo y por eso murió…¿Un hombre sin destino controlado?...-hubo una pausa silenciosa y luego gritó con la misma intensidad digna de un dios- ¡Te lo mostraré… como se lo mostraron a tu padre antes de morir!
Y…“pum”… un destello pasó por entre los ojos de Faren.
Algo pasó que lo hizo gritar a ruegos: “¡Para, por favor, para!...”
Faren era un hombre que, por circunstancias, tuvo que hacerse valiente…y su valentía no soportó lo que vio…
Mientras se desvanecía en el suelo, pudo ver borrosamente la base de la túnica de Láquesis…y su voz lejana:
-¡Los humanos deben tener un destino, como viste…y te usaremos para tal fin!...
Y Faren cayó inconsciente…
…Faren abrió los ojos. Sintió un intenso aroma a verduras podridas. Para cuando puedo despejarse completamente vio que estaba sobre un cadalso con una soga alrededor de su cuello y miles de habitantes pidiendo su ejecución…![]()
martes 26 de agosto de 2008
Del destino del hombre. (Libro 2: Láquesis – Parte III)
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1 comentarios:
Oh! Se separaron... T_T Jamás pensé que Faren terminaría así. >.<
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